El rei Lear

Lo cierto es que ni sé, ni quiero dármelas de crítico de tal. Porque no lo soy ni lo pretendo. Precisamente por eso muy raras veces me da por opinar de tal o cual libro, o película o etcétera. Y si hoy no puedo evitarlo, antes os diré una cosa: no es una crítica —ni un intento—, es una expresión (breve) de algo que sentí ayer y que de verdad creo que merece la pena compartir.

El rei Lear, de William Shakespeare, dirigida por Lluís Pascual | Teatre Lliure

El rei Lear

No soy muy asiduo al teatro: normalmente justifico esta afirmación con el precio de las entradas —que si son muy caras, etcétera—, pero lo cierto es que si no voy es porque no me da la gana, porque no miro la cartelera y nunca me entero de qué hay y, claro, acabo por no ir. Ayer fue distinto, porque resulta que a Lou sí le gusta el teatro, sí se interesa por consultar la cartelera y compra las entradas casi sin decirme nada, y nos fuimos a ver la representación de El rei Lear en el Teatre Lliure de Barcelona.

Quizás pasó que, al ir tan poco, me emociono casi sin quererlo, pero me pareció algo maravilloso que nadie, nadie debería perderse. Las ovaciones permitieron cuatro o cinco entradas de los actores, y ya al final los espectadores más valientes se arrancaron y se pusieron de pie —seguidos por el resto, claro—. Nadie gritó ¡Bravo!, pero creo que éramos tímidos.

En cuanto a los actores, pues mira, ploro. Núria Espert hace una cosa indescriptible con Lear. Y Julio Manrique más de lo mismo con Edgard. Y Teresa Lozano. Y Míriam Iscla. Y los otros 20 actores y el organista. Y todo el equipo, vaya.

De verdad, no os la podéis perder. Si leéis esto, por pobre que sea, hacedme caso, no os arrepentiréis. Además, las entradas están volando y solo estará hasta el 22 de febrero, así que, ahí va el link: El rei Lear | Teatre Lliure.